Todo pasa...

... sabiendo esperar un poco

miércoles, 21 de marzo de 2012

Odessa...

(De la belleza de una sombría ciudad...)

Dice aquí...

"-Y por qué quiere usted ir?- preguntó Thanos con recelo.
-Tengo una chica en Odessa- respondió Drake -Es mi prometida. Quiero sacarla de allí...
Sacó una fotografía en la que estaban él y una muchacha extraordinariamente hermosa, sentada en la balaustrada de la Escalera Potemkin, que enlaza la ciudad con el puerto..."
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"La Alternativa del Diablo"; Frederick Forsyth; Ed. Debols!llo
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La escalera Potiomkin, es el emblema de la Cd. Portuaria de Odessa... Construida entre 1837 y 1841, conecta la plaza con el puerto, cuenta actualmente con 192 escalones y adquirió renombre internacional en 1925 por la película "El Acorazado Potemkin", del Director Soviético Serguéi Eisenstein, principalmente por una escena, considerada obra maestra de la cinematografía, donde los cosacos disparan contra el pueblo inocente para terminar con el apoyo a rebeldes. En un momento de la escena, una madre es alcanzada por una bala y el bebe que lleva en una carriola se irá por las escaleras. Esta escena ha sido emulada por otros directores como homenaje a este filme. (Info tomada de wikipedia)
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Pueden ver la escena en cuestión, en:
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Saludos... desde el abismo...
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viernes, 2 de marzo de 2012

La Lady de Insurgentes...

(De la insalvable brecha social en México...)

Resulta que, poco después del medio día, tuve que llevar a una persona al hotel Hilton Centro Histórico de la Cd. de México...
No queda muy retirado de nuestro centro de trabajo pero sucedió que queriendo evitar ir directamente hacia el Paseo de la Reforma optamos por la calle de Villalongín... y nada, que estaba bloqueada a la altura de unas oficinas del IMSS por jubilados que exigen el pago de su pensión (recuérdese que está "atorada" en la cámara una resolución que exentaría del cobro de IVA sobre la pensión de jubilados del IMSS hasta 10 salarios mínimos... ¿Qué diablos esperarán que en cambio votaron de inmediato el incremento de más del 100% de cuota para el FMI como contribución para ayudar en Europa a pagar los intereses de los grandes inversionistas que ven en peligro sus jugosas utilidades?), así que nos desviaron precisamente hacia Reforma por Río Rhin... En Reforma, estaban cerrados los carriles centrales y tuvimos que incorporarnos a la lateral para avanzar hacia el centro de la ciudad... Afortunadamente íbamos con tiempo suficiente, razón por la cual no nos preocupaba demasiado (a mí en absoluto me preocupaba nada, que más bien iba disfrutando del paseo) el que se avanzara lentamente... No habíamos avanzado mucho cuando, al cruce con Insurgentes, estaba bloqueado el paso hacia en centro, y nos desviaban nuevamente, ahora de regreso hacia el norte sobre Insurgentes... como a dos cuadras se miraba un contingente que caminaba paralelo igual hacia el norte...

- Ojalá y vayan sólo al monumento a la Revolución, porque si no quién sabe hasta dónde nos van a dejar pasar...

Apenas habíamos avanzado un par de cuadras cuando desde un vehículo al lado derecho de nosotros, llamaron la atención de mi pasajero...

- ¡¡ Oiga !! Disculpe. ¿Cómo le hago para ir hacia el centro?

- Yo creo que lo mejor y más seguro es ir hasta San Cosme (que quedaba a unas 4 cuadras de donde estábamos; aunque justamente en Insurgentes, dicha avenida cambia de nombre de suerte que San Cosme se llama hacia la izquierda y con rumbo al poniente, mientras que hacia la derecha, rumbo al centro tiene el nombre de Puente de Alvarado), tomar a la derecha y continuar por Hidalgo hasta el Eje Central ( así se le llama a una avenida muy principal del centro cuyo nombre completo es Eje Central Lázaro Cárdenas, que delimita hacia el poniente lo que se denomina el "Primer Cuadro de la Ciudad" y que no distaba más de 500 m desde Insurgentes).

- Yo voy a la Avenida Juárez (paralela a Hidalgo, separadas únicamente por la "Alameda Central", histórico jardín que, desde su creación y durante varios períodos de la historia de la ciudad, estuvo cercado por una alta reja que impedía el paso a "cualquier" persona, puesto que la Alameda fue un paseo varias veces reservado exclusivamente para los altos estratos de la sociedad... -http://ciudadmexico.com.mx/atractivos/alameda.htm-)

- ¡¡ Uy !! Nosotros también, pero parece que precisamente por Juárez debe estar pasando la manifestación, así que será difícil que pueda entrar ahí...

- ¡¡ PERO PINCHES NACOS !! ESTE ES UN PAÍS DE NACOS. LO QUE NECESITAMOS ES UN DICTADOR QUE LOS PONGA EN SU LUGAR...

- Tiene razón, todos tenemos derechos y no se vale que por unos cuantos paguemos todos...

- ¡¡ SON UNOS NACOS !! LA POLICÍA LOS DEBERÍA CHINGAR. PERO PINCHE GOBIERNO NO HACE NADA. NECESITAMOS UN DICTADOR QUE LOS META A LA CÁRCEL. ¡¡ PINCHES NACOS !!

Mientras este diálogo se daba, yo intentaba avanzar puesto que poco apoco se movían los autos enfrente y sólo por cortesía, mientras se daban las indicaciones, no me había separado plenamente del auto de esta mujer... pero cuando empezó a despotricar, creí que bien podía ya avanzar sin incurrir en descortesía...
A la siguiente esquina ya los policías en el lugar comenzaban a señalar el alto a los vehículos, puesto que la vanguardia de la manifestación comenzaba a cruzar precisamente Insurgentes... Con cuidado, me apresuré a cruzar cortando en diagonal la avenida hasta que fui el último o acaso el penúltimo en cruzar antes de que el paso de la manifestación cortara definitivamente la circulación... Era el Sindicato Mexicano de Electricistas, protestando por la nula voluntad de la Secretaría de Gobernación, que parece estar dando largas al conflicto con los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, en espera de que termine el sexenio y consolidar la extinción de la empresa paraestatal y negociar los recursos de la industria de energía eléctrica y conexos con particulares, para lo cual han pretendido eliminar el sindicato...

Otras de las características del trabajo, tal como lo conocemos, es la incapacidad de comportarse como uno es en realidad, al menos en horario de trabajo, toda vez que ciertas actitudes personales pueden "no ir", con las políticas de la empresa para la cual nos esclavizamos-contratamos...

Hubiese querido tocar la bocina de mi vehículo en señal de apoyo a los manifestantes (a pesar, por supuesto de las "molestias" que me estaban ocasionando) pero decidí guardar la cordura y seguí de frente, pensando el la "Lady de Insurgentes" que no había logrado pasar como nosotros, y que estaría injuriando durante un buen rato mientras pasaba el total del contingente... pensando en la enorme brecha social que existe en el país, tal que simplemente no se entienden unas con otras las clases sociales a pesar de que convivimos a diario en el mismo entorno... pensando en la lamentable actitud de insensibilidad de los poderosos para los que sostienen sus etéreas utilidades... pensando, en fin, que quizás esto nunca se arreglará... pero que es deber de quien lo note, al menos intentarlo...

Saludos... desde el abismo...
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lunes, 27 de febrero de 2012

Quien tenga oidos...

(Del pasado, siempre tan presente...)

Dice aquí:

"La pared de la escalera por donde yo vi ascender el reflejo de la bujía, ha largo tiempo que ya no existe. En mí también se han desecho muchas cosas que yo creí que durarían siempre, y se han alzado otras nuevas, preñadas de penas y alegrías nuevas que entonces no sabía prever, lo mismo que hoy me son difíciles de comprender muchas de las antiguas. Hace mucho tiempo también que mi padre ya no puede decir a mamá: -Vete con el niño-. Para mí nunca volverán a ser posibles horas semejantes. Pero desde hace poco otra vez empiezo a percibir, si escucho atentamente, los sollozos de aquella noche, los sollozos que tuve valor para contener en presencia de mi padre, y que estallaron cuando me vi a solas con mamá. En realidad esos sollozos no cesaron nunca; y porque la vida va callándose cada vez más en torno mío, es por lo que los vuelvo a escuchar..."

Marcel Proust; En busca del tiempo perdido; 1. Por el camino de Swann; Alianza Editorial

Dice el dicho que "Ten cuidado con lo que deseas, porque es posible que se te conceda..."
¿Qué tan frecuente se da el caso de una lucha, de un esfuerzo que se vuelve obsesivo por la eliminación de un obstáculo, por la conquista de un logro, de una meta? y del enorme, oscuro y frío vacío que se da cuando por inesperada y sorpresiva casualidad, la mayoría del las veces, se consigue el objetivo...
¿Cuántas veces has querido volver el tiempo atrás cuando acontece algo irremediable para el futuro?
Y sin embargo, es un camino que ha de recorrer, sufrir, cada quien, como un destino, como una maldición, como un hechizo que nos nubla la vista y que sólo se nos descubre cuando ya no hay remedio, cuando el mal está hecho, cuando de pronto nuestro mundo se nos voltea al revés y ese revés es algo sin sentido que nos deposita de súbito en un paraje aislado y solitario donde de ahora en adelante deberemos cargar, como un castigo digno del infierno de Dante, con la pesada carga de la soledad...

Quien tenga ojos... que lea...

Saludos... desde el abismo...

(Hermoso texto, este de Proust...)
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domingo, 5 de febrero de 2012

Efecto mariposa...

(De la ingenua ilusión del libre albedrío...)
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"El azar es la forma que adopta Dios para pasar inadvertido."
Jean Cocteau
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Dice aquí:
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"El primero de los hipopótamos, un macho del color de las perlas negras u tonelada de peso, cayó muerto a mediados de 2009. Había escapado dos años atrás del antiguo zoológico de Pablo Escobar en el valle del Magdalena, y en ese tiempo de libertad había destruido cultivos, invadido abrevaderos, atemorizado a los pescadores, y llegado a atacar a los sementales de una hacienda ganadera. Los francotiradores que lo alcanzaron le dispararon un tiro a la cabeza y otro al corazón (con balas de calibre .375, pues la piel de un hipopótamo es gruesa); posaron con el cuerpo muerto, la gran mole rugosa, un meteorito recién caído..."
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Así inicia el libro de Juan Gabriel Vásquez; "El ruido de las cosas al caer"; ed. Alfaguara; Premio Alfaguara 2011...
y ese inicio da cuenta de inmediato del tema del libro; y no me refiero al evidente tema de la vida en un ambiente inmerso, enrarecido de todo lo que rodea al negocio de las drogas, sino, más bien, al de la sutil pero indefectible red de hilos, de lazos que nos unen a todos con todos y con todo... el vértigo asfixiante de un "efecto mariposa" que va más allá, mucho más allá del imaginado por los matemáticos más desquiciados.
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Esta descripción del grotesco abatimiento de un hipopótamo detona (hila) la relación principal de la historia contenida en el libro, pero a su vez, es tan (deliberada o no) parecida al abatimiento mismo del capo Pablo Escobar en 1993, que uno automáticamente se inquieta por tan absurda semejanza que ,sin embargo, está plagada de conexiones, las más de ellas involuntarias, ajenas a los protagonistas...
Pablo Escobar y un hipopótamo... compartiendo el mismo fin; el primero a sabiendas, quizás, de que no podría ser de otra manera, el segundo, sin embargo, y con el cual cualquiera de nosotros bien se puede identificar, y de ahí lo excitante del tema, a merced de las voluntades más inesperadas del azar... ese, que dicen adopta Dios...
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Saludos... desde el abismo...
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martes, 24 de enero de 2012

Cada quien construye su futuro...

(De lo que nos pasa...)
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Dice aquí...
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"La edad adulta trae consigo la ilusión perniciosa del control, y acaso dependa de ella. Quiero decir que es ese espejismo de dominio sobre nuestra propia vida lo que nos permite sentirnos adultos, pues asociamos la adultez con la autonomía, el soberano derecho a determinar lo que va a sucedernos enseguida. El desengaño viene más pronto o más tarde, pero viene siempre, no falta a la cita, nunca lo ha hecho. Cuando llega lo recibimos sin demasiada sorpresa, pues nadie que viva lo suficiente puede sorprenderse de que su biografía haya sido moldeada por eventos lejanos , por voluntades ajenas con poca o ninguna participación de sus propias decisiones. Esos largos procesos que acabarán por por toparse con nuestra vida -a veces para darle el empujón que necesitaba, a veces para hacer estallar en pedazos nuestros planes más espléndidos- suelen estar ocultos como corrientes subterráneas, como meticulosos desplazamientos de las capas tectónicas, y cuando por fin se da el terremoto, invocamos las palabras que hemos aprendido a usar para tranquilizarnos, accidente, casualidad, a veces destino. Ahora mismo hay una cadena de circunstancias, de errores culpables o de afortunadas decisiones, cuyas consecuencias me esperan a la vuelta de la esquina; y aunque lo sepa, aunque tenga la incómoda certeza de que esas cosas están pasando y me afectarán, no hay manera de que pueda anticiparme a ellas. Lidiar con sus efectos es todo lo que puedo hacer: reparar los daños, sacar el mayor provecho de los beneficios. Lo sabemos, lo sabemos bien; y sin embargo siempre da algo de pavor cuando alguien nos revela esa cadena que nos ha convertido en lo que somos, siempre nos desconcierta constatar, cuando es otra persona quien nos trae la revelación, el poco o ningún control que tenemos sobre nuestra experiencia..."
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Juan Gabriel Vásquez; "El ruido de las cosas al caer"; Ed. Alfaguara
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Con el tiempo, he aprendido a decir, aunque de nada me valga el saberlo, que "cada quien construye su futuro"... No en el ilusorio sentido de formarlo o, más ingenuo aún, de controlarlo, no; aunque la mayoría de la gente no me entienda y así lo interprete e, incluso así lo parezca. No. Tampoco me refiero a los proyectos mal, o bien, o muy bien planeados de adquisiciones materiales, laborales y, o intelectuales que nos restriegan en la cara para comprobar categóricamente lo equivocados que estamos; No.
Me refiero a ese otro futuro, más sutil, mucho más sutil que se entreteje, que se va entretejiendo todo el tiempo, eso sí, en todo eso, nuestra vida, que hacemos...
Me refiero al hecho de que nos acostumbramos a ciertos pequeños vicios, a ciertos discretos comportamientos, de toda índole imaginable y, sobre todo, no imaginable, que implican a su vez, como todo, ciertos riesgos. Ciertos riesgos que quizás en ciertos instantes de clarividencia notamos, pero que con la inercia desatendemos y con el tiempo olvidamos, o creemos olvidar, o nos engañamos olvidar. Un vicio. Cuando quizás, sólo quizás, son precisamente esos riesgos la atractiva causa por la que hacemos lo que hacemos... un juego... un vicio...

El hecho es que he visto, y seguramente tú también, varios casos (sorprende la frecuencia de casos) en los que, en efecto, y como bien dice el dicho "tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe". Los riesgos pues, se materializan; con una obviedad que, sin embargo, y esto me sorprende y me fascina, causan tal sorpresa en el afectado, como si hubiese sido un caso de suerte, mala suerte, posibilidad remota y oculta, sobre todo oculta, que sólo una maléfica deidad hubiese sido capaz de planear y llevar al cabo, cuando era tan evidente y posible, como jugar una Ruleta Rusa no con una, sino con dos balas...

Y así tenemos, como ejemplos más característicos, el despido por fallas en el trabajo cuando todo el tiempo se ha buscado la forma de incumplir... el grave accidente de auto cuando todo el tiempo se viaja a velocidad excesiva... el rompimiento por infidelidad de empedernidos Donjuanes...

No queda otra, como atinadamente dice Juan Gabriel Vásquez, "Lidiar con sus efectos... reparar los daños, sacar el mayor provecho de los beneficios"... y, por qué no, también de los maleficios.

Finalmente, hay también quienes apenas se mueven; quienes cuidándose de riesgos no salen de un cerrado círculo de seguridad. Esto es una trampa; porque tanto lo que hacemos como lo que dejamos de hacer son bloques que vamos apilando en la "construcción de nuestro destino" y cuando ocurra "el accidente", no serán otra cosa que esos, nuestros propios bloques, los que se nos vendrán encima...
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Saludos... desde el abismo...
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sábado, 30 de julio de 2011

Viernes Casual...

(Del aberrante concepto de trabajo...)

Me han preguntado varias veces que por qué uso vestimenta normal (formal) los viernes “casuales” en el trabajo…

Desde siempre he respondido que se me hace irrelevante vestir diferente si el trabajo es el mismo… que es un poco una protesta ante una medida que sin generar un beneficio real para nosotros, hace ver a la administración comprensiva y hasta bondadosa…

¡Ja! Cómo no…

Es como si a un esclavo, de esos con grillete y bola de hierro, le dejasen un día de la semana pintar su bola de hierro del color que quisiera… del color que le gustara… No se si me explico… se me hace algo realmente grotesco y hasta insultante…

Y habiendo respirado profundamente y contado hasta diez, ya con un poco de mayor serenidad, esta medida de “permitir” que el viernes se pueda uno vestir informalmente, “casual” (léase en inglés… “caschual” –Derrito-), denota tres hechos:

Que a la gente le desagrada vestir formalmente para trabajar, que la administración lo sabe y con esta medida lo reconoce y, finalmente, que es posible trabajar lo mismo sin tener que vestir formalmente…

Así entonces, los “viernes casuales” sólo demuestran que la vestimenta formal no es más que una necedad (y quien me conoce sabe a qué me refiero cuando escribo lo siguiente), como lo es el trabajo mismo, el concepto de trabajo tal y como se define en este momento y el cual deriva directamente de la esclavitud, por lo que es en sí mismo una aberración como lo son los “viernes casuales”.

P. D. Además, a mí no me incomoda ni desagrada la vestimenta formal… aún cuando los días que no trabajo me visto completa y exageradamente informal… jejeje...

Saludos nuevamente... desde el abismo...

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martes, 29 de marzo de 2011

Erase una vez...

(De deseos y temores...)

Erase una vez un barco con un conflicto terrible
le asaltaba el deseo
naturalísimo por cierto
de echar las velas al viento y surcar el gran océano
pero sentía a la vez un terror paralizante (literal) a naufragar

El barco tuvo al fin una gran idea
tiró ancla por la proa
muy a la orilla de un gran río
y se dejó llevar por la corriente

el agua del río se partía en dos por la proa
al tiempo que el barco
anclado
sentía como si avanzara
y hasta disfrutaba del agua que salpicaba su cubierta

Fue cuestión de tiempo
muy poco por cierto
para que el barco cayera como en hipnósis
de tal suerte que empezó a soñar
a soñar y a creer

Quien lo dijera

Había aprendido
sin querer
el difícil arte de navegar yendo a ninguna parte

Fin

Saludos... desde el abismo
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