... sabiendo esperar un poco

Mostrando entradas con la etiqueta De cómo pensamos.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De cómo pensamos.... Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de enero de 2009

Ciber Encuentro...

(De la Iternet...)

Escribe (y digo escribe porque la literatura es así, libre de la esclavitud del tiempo, perenne presente que ocurre cada vez que alguien vuelve a leer lo escrito...), escribe pues, Marcel Proust en su novela "En busca del tiempo perdido / Por el camino de Swann":

"Pero ni siquiera desde el punto de vista de las cosas más insignificantes de la vida somos los hombres un todo materialmente constituído, idéntico para todos, y del que cualquiera puede enterarse como de un pliego de condiciones o de un trestamento; no, nuestra personalidad social es una cración del pensamento de los demás. Y hasta el acto tan sencillo que llamamos ''ver a una persona conocida'' es, en parte, un acto intelectual. Llenamos la apariencia física del ser que está ante nosotros con todas las nociones que respecto a él tenemos, y el aspecto total que de una persona nos formamos esta integrado en su mayor parte por dichas nociones. Y ellas acaban de inflar tan cabalmente las mejillas, por seguir con tan perfecta adherencia la línea de la naríz, y por matizar tan delicadamente la sonoridad de la voz, como si esta no fuera más que una transparente envoltura, que cada vez que vemos ese rostro y oímos esa voz, lo que se mira y lo que se oye son aquellas nociones."

Y este fenomeno se nos hace más frecuente en este medio, la Internet, donde la "primera impresión", y en muchos casos la personalidad completa a través de varios y hasta de muchos encuentros, no es la visual, sino la "textual", la de un texto...
Yéndo un poco más allá, yo incluso diría que esas nociones que se nos van formando (y más en este medio virtual), son también, en parte, reflejo de nuestros anhelos, de lo que buscamos, de nuestros sueños... y así, poco a poco, podemos concluir que lo que "vemos", viene a ser reflejo de lo que somos...

Es por eso, quizás, que para algunos de nosotros es tan atractivo este medio... probablemente el placer, poco o mucho, que se experimenta por interactuar con personalidades "textuales" se da en función de la imaginación, poca o mucha, que tengamos.

Esto no quiere decir que después de haber interactuado sólo con una personalidad textual por un tiempo, y llegandose a dar el caso de un contacto visual, o acaso un contacto "real" (y escribo real, sólo por diferenciarlo del virtual, pero ya he escrito anteriormente que en ningún caso creo que este medio sea "menos real" que el contacto físico-sensorial), este contacto real pues, implique una desilusión (en el caso que te estás imaginando, que bien pudiera darse el caso contrario, y, en ese entendido, los múltiples casos intermedios), no. Porque llega el momento, como debería ser siempre, aunque en la mayoría de los casos no lo es; llega el momento en que la persona interior (la única que puede permear en este medio) sobrepasa el aspecto físico que tenga. Así entonces, este aspecto viene sólo, y sólo, a complementar, a "dar cuerpo" a una persona plenamente (hasta donde es posible) conocida.

Personalmente, incluso más evidentemente a ultimas fechas, con el cada vez más extendido uso de las video-conferencias, voy quedando un poco relegado por mi renuencia a utilizar la camarita... voy quedando relegado por mi preferencia al texto que a las fotos, por tener un "blog" sin imágenes, por estos mensajes desabridos y en colores tenues, desleídos... que al parecer, son producto todos ellos, de mi intento por exaltar la idea más que la imágen... otra cosa, por supuesto, es mi incapacidad de expresar esas ideas con palabras como lo pueden hacer en cambio, tan delicada y finamente, poemas como el de janis...

"CIBER ENCUENTRO"

Mis ojos sólo han visto el titilante
fulgor de tu lenguaje en la pantalla,
ventana que me acerca conocida,
muro que me separa inexplorada.

Te leo, y en mi mente se organiza
un cúmulo de imágenes que alcanza
a dar cuerpo a la idea de tu cuerpo,
a dar vida a la idea de tu alma.

Te conozco y te ignoro a un mismo tiempo;
estoy contigo, pero qué lejana;
creo tocar tu piel, y entre mis dedos
sólo vibra mi piel sobresaltada.


Sé que resulta incierto...
si este saberte es fé o es esperanza,
pero si vinieras ....
¿cómoresistirían mis ojos tu mirada?

Tiembla una duda en mi cerebro,
y el temor a lo largo de mi espalda,
formulando insistente la pregunta
de si me verías como me imaginabas.

Y la inquietud me impulsa a refugiarme
en la seguridad de la distancia.
Y no sé si prefiero tu venida,
o soñarte en ausencia enamorada.

Llégate a mí, sin más, y abre tus brazos,
que yo hace tanto tiempo te abrí el alma.

http://190.2.54.19/vthread.asp?idgroup=4164&idareathread=15761&acc=read&idthread=1283004

Saludos...
.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Una mirada a la India...

(De cómo la herencia cultural nos determina la actitud ante las diversas circunstancias de la vida)

Chateaba yo con Beatriz acerca de su próximo viaje a la India, y le contaba yo de mi amiga indú, Manchal...

En aquella ocasión recién había recibido yo un correo-cuestionario donde una de las preguntas se refería al animal que me gustaría ser... Ignoré el correo, que era una cadena para supuestamente conocer mejor a tus amigos, pero le mencioné a Manchal que lejos de felinos, grandes mamíferos, águilas o delfines, a mí me agradaría ser una vaca, y me sorprendió mucho en primera instancia el comentario que, sin miramientos, ella hizo al respecto. Le pareció tajantemente absurdo el hecho de pretender idealizarse en un animal cuando el ser humano es, sin lugar a dudas, el ser vivo superior por excelencia... aún en plan lúdico... Pasó la plática y ya después “me cayó el veinte” respecto a Manchal... En Asia en general, y en la India en particular, se cree en la reencarnación escalonada, donde cada vida es como un escalón que se asciende o se repite resultando reencarnaciones en toda la gama de seres vivos, de los cuales, al ser humano le corresponden los escalones superiores... y aún dentro del genero humano, uno reencarna en las diferentes clases sociales... Así entonces, el juego o el ejercicio de considerarse un animal, en efecto resulta absurdo...

A Beatriz esta anécdota le pareció extraña; porque por su parte, su amigo indú, Janak, le habló de la veneración que se tiene por las vacas, consideradas como “madres” por todo lo que proveen al hombre, así como el respeto que se tiene por todas las criaturas. Y sin poder detenernos a reflexionar, me contó que Janak le recomendó que cuando estuviese en la India no debía sorprenderse ni mucho menos compadecerse de los mendigos a quienes debería considerar como artífices de un oficio como cualquier otro...

Así continuó nuestra charla, atropellada por tantas cosas que nos teníamos para decir. Y es hasta ahora que, reconsiderando lo platicado, caigo en la cuenta de que tanto Manchal como Janak nos hablaron exactamente de lo mismo...

Porque ese “sistema” de reencarnaciones implica entre otras cosas, espíritus en evolución. No es una competencia donde los de niveles superiores han de sentirse “superiores”; cada quien sigue su propio proceso... y cada ser es merecedor absoluto de todo el respeto en su ascenso particular. Así es como debe entenderse el respeto por toda criatura... luego, así mismo, se entiende lo absurdo de pretender idealizarse en seres inferiores cuando lo único válido es dirigir toda nuestra vida a niveles superiores...

Y finalmente, si en esta “escalera” no hay atajos; y si se cuenta prácticamente con la eternidad para llegar a la cima, debiera ser perfectamente comprensible como es hasta irracional sentir compasión por seres en niveles “inferiores” y a su vez, uno cualquiera se sabe en un escalón que es menester pasar, y que se pasará más temprano que tarde, por lo que no hay ni siquiera resignación, ni se requiere paciencia y mucho menos es justificable la esperanza, puesto que la vida en esa perspectiva es un trance que se pasa quiérase o no, y la ruta es ascendente casi de cualquier modo por lo que sólo es cuestión de jugar el rol que corresponde; “pasar” por la vida tal y como nos toca en este momento...

Si todo esto no es más que manipulación, una forma de someter a la gente, tenerla controlada con la expectativa de mejora en “la siguiente vida”, eso ya no me toca calificarlo; al menos en este momento... por lo pronto sólo ha sido mi intención, tratar de explicarme este punto de la idiosincrasia indú, según la he entendido yo... si acaso estoy errado, pues agradeceré cualquier corrección... y de cualquier modo, queda pendiente una larga plática con mi amiga Beatriz a su regreso de la India...