... sabiendo esperar un poco

miércoles, 16 de abril de 2008

Canek...

(De los frentes fríos y de la muerte...)

Pues aquí también es primavera... y aunque no niego su encanto...
Bueno, el caso es que apenas el domingo "entró" un "frente frío", lo que tornó el calor que venía haciendo, en un par de días nublados, fríos y lluviosos (por mucho, mucho, mis favoritos, sobre todo cuando son sorpresivos, como si fuesen un regalo).
El lunes regresé a casa por la noche, y como tenemos de visita un perro Golden Retriever tuve que sacarlo al jardín un rato...
¡¡Que delicia!!... me senté en medio del pequeño prado, y el anciano perro se acercó, con ese andar difícil que tiene por la edad, poco a poco, y se tendió en el pasto humedo a mi lado... hasta ese momento pude disfrutar de las infimas gotitas que llevaba y traía el viento helado que sentía acariciar mi cara... la penumbra me permitía escuchar, cosa rara, algún polluelo de gorrión desvelado que piába allá en las tejas de la casa... tanto Canek como yo entornábamos los ojos y levantábamos la naríz para llenarnos con ese olor de bosque recién mojado que traía el viento... siempre el viento...
Allí estuve, acariciando al perro... despidiendome de él... porque mañana, cuando regrese del trabajo, sus dueños habrán venido por él, y seguramente no lo veré nunca más...
Me gustan los perros, pero detesto su muerte...

Saludos...
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2 comentarios:

AleMamá dijo...

A mí sí me importan estas minucias contadas con gracia. Tus descripciones son muy buenas; si ese viento húmedo y el olor del bosque. De sólo escribir acá lo que has mencionado, ya lo evoco.

Saludos, mi amigo, está bueno ésto.

Tesa Medina dijo...

Me fui poniendo al día de tus relatos. Éste ha sido mi preferido, llegué a sentir tu melancolía y la placidez del momento compartido con el viejo perro.

Me llegó las gotitas frías y el olor a tierra mojada. Me llegó tu forma de contarlo.

Besos, Guillermo.