... sabiendo esperar un poco

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domingo, 5 de febrero de 2012

Efecto mariposa...

(De la ingenua ilusión del libre albedrío...)
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"El azar es la forma que adopta Dios para pasar inadvertido."
Jean Cocteau
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Dice aquí:
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"El primero de los hipopótamos, un macho del color de las perlas negras u tonelada de peso, cayó muerto a mediados de 2009. Había escapado dos años atrás del antiguo zoológico de Pablo Escobar en el valle del Magdalena, y en ese tiempo de libertad había destruido cultivos, invadido abrevaderos, atemorizado a los pescadores, y llegado a atacar a los sementales de una hacienda ganadera. Los francotiradores que lo alcanzaron le dispararon un tiro a la cabeza y otro al corazón (con balas de calibre .375, pues la piel de un hipopótamo es gruesa); posaron con el cuerpo muerto, la gran mole rugosa, un meteorito recién caído..."
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Así inicia el libro de Juan Gabriel Vásquez; "El ruido de las cosas al caer"; ed. Alfaguara; Premio Alfaguara 2011...
y ese inicio da cuenta de inmediato del tema del libro; y no me refiero al evidente tema de la vida en un ambiente inmerso, enrarecido de todo lo que rodea al negocio de las drogas, sino, más bien, al de la sutil pero indefectible red de hilos, de lazos que nos unen a todos con todos y con todo... el vértigo asfixiante de un "efecto mariposa" que va más allá, mucho más allá del imaginado por los matemáticos más desquiciados.
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Esta descripción del grotesco abatimiento de un hipopótamo detona (hila) la relación principal de la historia contenida en el libro, pero a su vez, es tan (deliberada o no) parecida al abatimiento mismo del capo Pablo Escobar en 1993, que uno automáticamente se inquieta por tan absurda semejanza que ,sin embargo, está plagada de conexiones, las más de ellas involuntarias, ajenas a los protagonistas...
Pablo Escobar y un hipopótamo... compartiendo el mismo fin; el primero a sabiendas, quizás, de que no podría ser de otra manera, el segundo, sin embargo, y con el cual cualquiera de nosotros bien se puede identificar, y de ahí lo excitante del tema, a merced de las voluntades más inesperadas del azar... ese, que dicen adopta Dios...
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Saludos... desde el abismo...
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martes, 24 de enero de 2012

Cada quien construye su futuro...

(De lo que nos pasa...)
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Dice aquí...
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"La edad adulta trae consigo la ilusión perniciosa del control, y acaso dependa de ella. Quiero decir que es ese espejismo de dominio sobre nuestra propia vida lo que nos permite sentirnos adultos, pues asociamos la adultez con la autonomía, el soberano derecho a determinar lo que va a sucedernos enseguida. El desengaño viene más pronto o más tarde, pero viene siempre, no falta a la cita, nunca lo ha hecho. Cuando llega lo recibimos sin demasiada sorpresa, pues nadie que viva lo suficiente puede sorprenderse de que su biografía haya sido moldeada por eventos lejanos , por voluntades ajenas con poca o ninguna participación de sus propias decisiones. Esos largos procesos que acabarán por por toparse con nuestra vida -a veces para darle el empujón que necesitaba, a veces para hacer estallar en pedazos nuestros planes más espléndidos- suelen estar ocultos como corrientes subterráneas, como meticulosos desplazamientos de las capas tectónicas, y cuando por fin se da el terremoto, invocamos las palabras que hemos aprendido a usar para tranquilizarnos, accidente, casualidad, a veces destino. Ahora mismo hay una cadena de circunstancias, de errores culpables o de afortunadas decisiones, cuyas consecuencias me esperan a la vuelta de la esquina; y aunque lo sepa, aunque tenga la incómoda certeza de que esas cosas están pasando y me afectarán, no hay manera de que pueda anticiparme a ellas. Lidiar con sus efectos es todo lo que puedo hacer: reparar los daños, sacar el mayor provecho de los beneficios. Lo sabemos, lo sabemos bien; y sin embargo siempre da algo de pavor cuando alguien nos revela esa cadena que nos ha convertido en lo que somos, siempre nos desconcierta constatar, cuando es otra persona quien nos trae la revelación, el poco o ningún control que tenemos sobre nuestra experiencia..."
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Juan Gabriel Vásquez; "El ruido de las cosas al caer"; Ed. Alfaguara
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Con el tiempo, he aprendido a decir, aunque de nada me valga el saberlo, que "cada quien construye su futuro"... No en el ilusorio sentido de formarlo o, más ingenuo aún, de controlarlo, no; aunque la mayoría de la gente no me entienda y así lo interprete e, incluso así lo parezca. No. Tampoco me refiero a los proyectos mal, o bien, o muy bien planeados de adquisiciones materiales, laborales y, o intelectuales que nos restriegan en la cara para comprobar categóricamente lo equivocados que estamos; No.
Me refiero a ese otro futuro, más sutil, mucho más sutil que se entreteje, que se va entretejiendo todo el tiempo, eso sí, en todo eso, nuestra vida, que hacemos...
Me refiero al hecho de que nos acostumbramos a ciertos pequeños vicios, a ciertos discretos comportamientos, de toda índole imaginable y, sobre todo, no imaginable, que implican a su vez, como todo, ciertos riesgos. Ciertos riesgos que quizás en ciertos instantes de clarividencia notamos, pero que con la inercia desatendemos y con el tiempo olvidamos, o creemos olvidar, o nos engañamos olvidar. Un vicio. Cuando quizás, sólo quizás, son precisamente esos riesgos la atractiva causa por la que hacemos lo que hacemos... un juego... un vicio...

El hecho es que he visto, y seguramente tú también, varios casos (sorprende la frecuencia de casos) en los que, en efecto, y como bien dice el dicho "tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe". Los riesgos pues, se materializan; con una obviedad que, sin embargo, y esto me sorprende y me fascina, causan tal sorpresa en el afectado, como si hubiese sido un caso de suerte, mala suerte, posibilidad remota y oculta, sobre todo oculta, que sólo una maléfica deidad hubiese sido capaz de planear y llevar al cabo, cuando era tan evidente y posible, como jugar una Ruleta Rusa no con una, sino con dos balas...

Y así tenemos, como ejemplos más característicos, el despido por fallas en el trabajo cuando todo el tiempo se ha buscado la forma de incumplir... el grave accidente de auto cuando todo el tiempo se viaja a velocidad excesiva... el rompimiento por infidelidad de empedernidos Donjuanes...

No queda otra, como atinadamente dice Juan Gabriel Vásquez, "Lidiar con sus efectos... reparar los daños, sacar el mayor provecho de los beneficios"... y, por qué no, también de los maleficios.

Finalmente, hay también quienes apenas se mueven; quienes cuidándose de riesgos no salen de un cerrado círculo de seguridad. Esto es una trampa; porque tanto lo que hacemos como lo que dejamos de hacer son bloques que vamos apilando en la "construcción de nuestro destino" y cuando ocurra "el accidente", no serán otra cosa que esos, nuestros propios bloques, los que se nos vendrán encima...
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Saludos... desde el abismo...
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sábado, 26 de febrero de 2011

Dice aquí...
(De las experiencias que forman la persona...)

Océano mar... Continuación...

Dice aquí...

"Suspendida sobre la última cornisa del mundo, a un paso del fin del mar, la posada Almayer dejaba que la oscuridad, una noche más, enmudeciera poco a poco los colores de sus muros, y de la tierra toda y del océano entero. Parecía -allí tan solitaria- como olvidada. Casi como si una procesión de posadas, de todo tipo, hubiera pasado un día por allí, bordeando el mar, y de entre todas se hubiera separado una, por cansancio y, dejando que pasaran a su lado sus compañeras de viaje, hubiera decidido pararse sobre aquel barrunto de colina, rindiéndose a su propia debilidad, reclinando la cabeza y esperando el final. Así era la posada Almayer. Tenía esa belleza de la que sólo los vencidos son capaces. Y la limpidez de las cosas débiles. Y la soledad perfecta de lo que se ha perdido."

Océano mar; Alessandro Baricco; Anagrama...

(... lo considero hermosísimo. Una prosa poética llena de magia, de profunda reflexión contemplativa, de dulce fantasía y amarga verdad. Ojala puedan leerlo...)

El fragmento lo escribí como parte de un comentario a un blog que solía visitar ( www.elperfumedelasmoreras.blogspot.com ) por encontrar en él imágenes y textos que me generaban emociones no fáciles de describir, y que me han venido a la memoria con mucha frecuencia cuando leo las páginas de este libro... el resto del comentario dice...

Ya no te había visitado Tesa... pero tus fotografías y tus textos me transmitieron emociones que, aún sin saberlo en primera instancia, ahora lo se, se integraron a mí y forman ya parte de mi persona de suerte que, como dicen, ahora no es posible distinguir dónde termino yo y dónde comienzan ellas y viceversa...
Leo el texto que transcribo y la lectura se adorna con el recuerdo de algunas de las imágenes, y textos, que he visto y leído en este sitio tuyo... Es la misma sensación la que me produce la lectura de estos, y otros muchos renglones de este libro, y la de imágenes y textos de por aquí...
Y se me ha ocurrido que es entonces probable, sólo probable, que de esta manera y por este hecho que a mí me sucede, haya alguna conexión entre el libro y tú... que quizás, si no lo has hecho ya (y me agradaría que no), te emocionara tanto como a mí su descubrimiento y lectura...

Con mis mejores deseos... Tesa...

Saludos... desde el abismo...
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sábado, 19 de febrero de 2011

Dice Aquí...

(De la esperanza...)

Océano mar... continuación...

Dice aquí...

"Bartleboom... El cree que en alguna parte, por el mundo, encontrará algún día a una mujer que, desde siempre, es -su- mujer... Casi cada día, desde hace ya años, toma la pluma y le escribe... El cree que cuando se encuentren será hermoso depositar en su regazo una caja de caoba repleta de cartas y decirle
- Te esperaba
Ella abrirá la caja y lentamente, cuando quiera, leerá las cartas una a una y retrocediendo por un kilométrico hilo de tinta azul recobrará los años -los días, los instantes- que ese hombre, incluso antes de conocerla, ya le había regalado. O tal vez, más sencillamente, volcará la caja y, atónita ante aquella divertida nevada de cartas, sonreirá diciéndole a ese hombre
- Tú estás loco.
Y lo amará por siempre..."

El cree... Bartleboom...

La esperanza es el motor... o quizás es el combustible del motor que mueve la vida...
La esperanza es el fuego... o quizás es la leña que arde el fuego de la vida...

Según se considere...

La esperanza mueve al mundo...

Pero la esperanza muchas veces es cruel... engañosa... traidora...

La esperanza te sonríe, te mordisquea los tobillos, "en verdes praderas te hace reposar y hacia fuentes tranquilas te conduce para reparar tus fuerzas"... te arrea hacia un corral... o al matadero...

Aunque el final, final... después de todo... quizás sea un precio justo por el solo viaje... por el solo hecho de "creer"... por el solo hecho de haber creído...

Según se considere...

Saludos... desde el abismo...
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domingo, 6 de febrero de 2011

Dice aquí...

Océano mar; Alessandro Baricco; Ed. Anagrama; Traducción, Xavier González Rovira y Carlos Gumpert

Personalmente (siempre), lo considero hermosísimo. Una prosa poética llena de magia, de profunda reflexión contemplativa, de dulce fantasía y amarga verdad. Ojala puedan leerlo...

Dice aquí...

"La playa. Y el mar.
Podría ser la perfección -imagen para ojos divinos-, un mundo que acaece y basta, el mudo existir de agua y tierra, obra acabada y exacta, verdad -verdad-, pero una vez más es la redentora semilla del hombre la que atasca el mecanismo de ese paraíso, una bagatela la que basta por sí sola para suspender todo el enorme despliegue de inexorable verdad, una nadería, pero clavada en la arena, imperceptible desgarrón en la superficie de ese santo icono, minúscula excepción depositada sobre la perfección de la playa infinita. Viéndolo de lejos, no sería más que un punto negro: en la nada, la nada de un hombre y de un caballete."

De las religiones que conozco; o mejor dicho, de lo que conozco de las religiones que conozco, el ser humano es la obra cumbre de Dios o, al menos, de lo mejor de sus obras: Imagen y semejanza, la parte superior de una escalera al paraíso, el punto exacto de una cocción divina...
Sin embargo, "lo simple es lo más perfecto". La dinámica del universo, la inercia de las cosas inertes, el equilibrio espontaneo, la perfección de una playa solitaria. Arena, viento, el mar... la perfección...
Pero al irnos acercando (incluso el sólo hecho de acercarnos) van apareciendo otros "detalles": un ave que surca el cielo, un pez que salta del agua, un cangrejo por sobre la arena, el zumbar de un insecto, acaso un mangle, una palmera o un liquen pegado a la roca... aparece la vida... y con ella la muerte... la incertidumbre... la competencia, siempre la competencia... la vida es complicada... la vida es imperfección...
Por supuesto que hay quienes no ven esto como una imperfección, sino al contrario... la complicación que es la vida es para ellos su atractivo, su ventaja. La incertidumbre una oportunidad, la muerte un motor, la lucha constante que es la vida, el divino don...

Supongo que al final, la vida, como todo lo que existe, sólo es, simple y llanamente sólo es; como lo es la arena, como lo es el viento y como lo es el mar... y la perfección es sólo un invento nuestro, una sospecha, un anhelo... una complicación (una más) ínfima de la vida que se pierde (como la vida misma) dentro del gran equilibrio del universo... una burbuja o una chispa imperceptible dentro de la gran dinámica del universo... si fuésemos capaces de alejarnos lo suficiente ("imagen para ojos divinos")... acaso podríamos ver la perfección...

Dice aquí...

"... basta con el atisbo de un hombre para herir el reposo de lo que estaba por convertirse en verdad y, por el contrario, vuelve a ser inmediatamente espera y pregunta, por el simple e infinito poder de ese hombre que es tragaluz y claraboya, puerta pequeña por la que regresan ríos de historias y el gigantesco repertorio de lo que podría ser, desgarrón infinito, herida maravillosa, sendero de millares de pasos donde nada podrá ser verdadero, pero todo será...

Parece una paradoja...
o quizás es sólo cuestión de perspectiva...

Saludos... desde el abismo...
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martes, 28 de diciembre de 2010

Dice aquí...

(Del temor que me domina...)

Firmin... continuación...

Dice aquí...


"CAPÍTULO 4

Allá en el mundo, fuera de mi adorada librería, era cada cual a lo suyo y sálvese quien pueda. Todo, en el exterior, estaba pensado para infligirnos un daño mortal, siempre. Nuestras posibilidades de cumplir el primer año de vida eran prácticamente nulas. De hecho, bien podría declarársenos muertos, en aplicación de las estadísticas. No era que yo lo supiese seguro en aquel momento, pero lo intuía, con esa especie de espantoso presentimiento que a veces asalta a quienes van a bordo de un barco a punto de naufragar. Si hay algo para lo que resulte útil la formación literaria, es para dotarlo a uno de un sentido de la catástrofe. No hay nada como una imaginación vívida para desvitalizarle a uno el valor. Leí el diario de Anna Frank, me convertí en Anna Frank. Los demás, en cambio, tenían sus momentos de gran terror, se escondían por los rincones, sudaban de miedo, pero tan pronto como pasaba el peligro ya era como si nunca hubiese existido, y seguían triscando por ahí, tan contentos. Tan contentos hasta que alguien los aplastaba o los envenenaba o les rompía el cuello con una barra de hierro. Yo, por mi parte, he vivido más que todos ellos y, a cambio, he muerto mil veces distintas. Me he movido por la existencia dejando en pos un rastro de miedo, como un caracol. Cuando muera de verdad, será un aburrimiento."

¿Sabes, Firmin? Hay pretextos para todo... "formación literaria"... ¡JA!...
Uno es como es... y lo que le sucede a uno es sólo resultado de lo que vamos tomando de la vida inconscientemente y que, para unos más, para otros un poco menos, para unos en un ambiente, para otros en otro, está llena de opciones diversas... diversas aunque vienen siendo las mismas en diversas circunstancias... Uno es como es y lo demás es justificarse... justificarse para no colapsar...
Lo único que realmente puede salvar a alguien es la pasión... esa locura que te aleja del mundo real (lo que quiera que eso signifique), esa que te desborda... esa que ya no eres tú sino ella en ti... esa que no se define por resultados, sino por la intensidad con que te mantiene distraído, inmerso, absorto del mundo de los demás...
Lo único que puede salvar es convertirse en instrumento de una pasión...
Por lo demás, Firmin, hay individuos para todo... los que insisten, los que corrigen, los que desisten, los que nunca lo intentarán... y realmente es absurdo pretender ordenarlos, peor aún pretender calificarlos... Uno es como es y el final es siempre el mismo... Uno es como es y siempre, y simplemente... es...

Saludos... desde el abismo...
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domingo, 19 de diciembre de 2010

Dice aquí...

(De lo que es y de lo que no...)

Firmin, continuación...

Dice aquí...

"Ahora, tras las bofetadas y conmociones de la vida, vuelvo la vista a la niñez con la esperanza de descubrir alguna confirmación de mi propia valía, alguna señal de que estaba destinado, al menos por un tiempo, a ser algo más que diletante y bufón, que me vi superado por las inexorables circunstancias y no por ningún fallo interno... sólo me queda gritarme a mí mismo. igual que Ezra Pound en la celda de rata donde lo metieron en Pisa: 'Derriba tu vanidad, te digo que la derribes'. "

diletante
1. adj. y com. Que practica una ciencia o un arte sin tener capacidad ni conocimientos suficientes:
es un diletante de la literatura, cree que con leer una novela ya es crítico
-Tiene un matiz peyorativo.
(wordReference.com)
(¡¡OUCH!!)

Ezra Pound
Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885 - Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972), poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la Lost Generation -"Generación perdida"- que predicó fogosamente el rescate de la poesía antigua para ponerla al servicio de una concepción moderna... Cuando en 1943 Mussolini se declaró presidente de la nueva república de Saló, Pound desempeñó un papel significativo en las actividades culturales y de propaganda. El 2 de mayo de 1945 fue arrestado por partisanos italianos y llevado al Cuartel General de Chiavari, donde lo declararon como "sin interés". Posteriormente se entregó a las fuerzas de los EE.UU. Fue encarcelado en un campo de concentración en Pisa.
(wikipedia.org)

Es cierto, mi buen Firmin... Las expectativas de la vida suelen exaltarse en sus comienzos ante el asombro inexperto, ante la fascinación deslumbrante de un futuro blanco... y se van diluyendo con el tiempo ante el desarrollo de la realidad... llegándose a un momento en que tal pareciera que el quehacer del ser humano fuese sólo inventarse realidades para justificar sus frustraciones... cuando lo más fácil y sensato sería, es, reconciliarse cada quien con sus fracasos...

saludos... desde el abismo...
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lunes, 23 de agosto de 2010

Dice aquí...


(De los parteaguas...)


Firmin, continuación...

Dice aquí...

"ese momento fue para mí el principio del fin."

Cada instante de la vida es, en mayor o menor medida, un parteaguas, en virtud de que a cada paso se toma, ya de entrada, la decisión de darlo o no. Y este hecho, como un "efecto mariposa", ha de incidir, la mayoría de las veces imperceptiblemente, en el resto de nuestros días.
Cuanto más lo son, parteaguas, sucesos claramente determinantes, aún cuando es menester el correr de algún tiempo, a veces mucho, antes de identificarlo como un hecho que ha marcado un cambio radical en la linea de la vida... porque a veces sucede, que aún hechos que debieran ser determinantes, resulta que no lo son... y viceversa... aunque dentro de lo común, esto es poco común...
A los 18 años sufrí de hepatitis... si bien perdí un año de escuela, mucho más que eso, me volví un ser huraño, nómada, aislado del mundo... aunque a veces pienso que el hecho no cambió mi vida, sólo descubrió mi verdadera "vocación"...
A los 19 años corrí el 1er maratón internacional de la cd. de México... lo terminé lastimadísimo en más de 5 horas... pero más que eso, descubrí el atletismo...
Años más tarde, una tarde que intentaba regresar a correr, el cansancio me provocó contracturas en los gemelos... y supe entonces, sin lugar a dudas, que era el principio del fin...

"Vivir, sólo la vida. Morir, sólo la muerte"... Pero vida y muerte parecieran convivir equitativa y armoniosamente en cada uno de nosotros. Sin embargo dicho equilibrio es falso, de la misma forma, falsa y engañosa como en un día conviven luz y oscuridad... puesto que un pequeño abrir el abanico de la perspectiva nos mostrará cómo es que la luz del día es un evento aislado, ínfimo y efímero en un universo predominantemente oscuro... y vacío...
Si desde que se nace se empieza a morir, entonces todo lo que haces, a fin de cuentas, lleva el sello de la muerte... sabe a muerte... huele a muerte... cada paso es el principio de un final... tanto de su propio final, como del final absoluto e inconmensurable...
El niño que duerme en la cuna... la pareja diciéndose "no se qué cosas" en su burbuja... el padre que carga orgulloso a su pequeño hijo... el ave que planea lejos en el cielo... el gusano que se arrastra en la tierra... el exitoso... el que levanta los brazos en la euforia de la victoria... cuanto más quien baja la cabeza en la derrota... en la enfermedad... en el dolor de la perdida... la puesta de sol, la lluvia, tú... yo... proyectamos en el suelo la sombra de la muerte... somos, a fin de cuentas, el principio del fin...

Saludos... desde el abismo...
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martes, 4 de mayo de 2010

Dice Aquí...

(De los sueños...)

Firmin, continuación…

Dice aquí…

“El mero hecho de masticar y tragar algo, aunque no alimente el cuerpo, nutre los sueños. Y los sueños de comida son como cualquier otro sueño; puedes vivir de ellos, mientras no te mueras.”

Verdad tremenda. Vivir de sueños… alimentarse de sueños… alimentar los sueños…

Pero no sólo eso. En mayor o menor medida, todos, todos vivimos de sueños; de un “algo” que hemos de alcanzar y, o construir o, mejor aún, que ha de ocurrir, que ha de llegar “porque sí”, porque la esperanza, la maldita esperanza, los sueños, son así; mientras menos probables, o más imposibles (fantásticos) son más puros.

Por otro lado, no es el sueño, es el soñador que teje un sueño, una esperanza, un motivo a la medida justa de su necesidad; que satisfaga, que justifique, al menos, su instinto de supervivencia, que lo demás, si bien nunca sobra, tampoco falta, lo demás, está de más, que lo realmente importante… relevante… es el sueño, en su justa medida. La cantidad, la dosis de esperanza justa y necesaria (tal cual una droga de potente poder estupefaciente) para crearnos etéreas alucinaciones que nos distraigan de la realidad cruda y contundente de la efímera, fugaz e intrascendente existencia.

Son sólo, los sueños, meros recursos del instinto naturalísimo y, en ese sólo sentido, indudablemente válido, de permanecer vivos… ¿para qué?... esa, es otra historia… que se crea a partir de habernos primero convencido de que “debemos” vivir o, al menos, concluir, saber, que el río de la vida avanza imparable y nosotros, como meras hojas secas flotando sobre sus aguas, con él, de suerte que no es necesario precipitar nada, aún cuando la vida se trate de un lapso vacío…

Partiendo de esta premisa, la variedad de sueños crece y se ramifica en todo lo que conocemos, en todo lo que construimos y, más aún, todo por lo que luchamos, lo que esperamos, lo que soñamos, en mayor o menor grado, desde pequeñas esperanzas, aspiraciones cotidianas, efímeras como pequeñas burbujitas, hasta nobles o viles, personales o generalizados, vacios o trascendentes, los más grandes sueños, las más grandes búsquedas, las más grandes luchas, esperanzas, sueños, hasta las más grandes pasiones…

Saludos... desde el abismo...

sábado, 24 de abril de 2010

Dice aquí...

(De por qué somos cómo somos...)

Firmin, continuación...

Dice aquí...

"Flo no era de las que ponen trabas a la tentación..."

Este renglón, así tan simple, me llamó mucho la atención en virtud de que yo mismo soy todo lo contrario.
Dotado de un carácter pasivo, tímido, aparentemente autosuficiente, este se vio reforzado por una educación basada en el servilismo proletario, y fue también extraordinariamente influenciado por una especial y esmerada instrucción religiosa que me hizo crecer en el "temor de Dios". Así, no sólo no tenía grandes tentaciones, sino que las pocas, normales y hasta risibles que tuve, que tengo, eran causa de una gran culpabilidad, una fuerte autorepresión, y permanentes angustia e inseguridad...
Por si esto fuera poco, el desarrollo general actual de la sociedad, tendiente al libertinaje irracional egocéntrico, ha ido alejándome aún más del extremo atractivo de la vida, del extremo tomado popularmente como bueno.
No ha sido fácil, primero romper con las cadenas creadas en la infancia (si es que acaso eso es posible), y luego negarme a ser atado con las que pretenden colocarme en estos días (si es que acaso eso es posible). Diferenciar lo que realmente soy de lo que me hicieron ser y de lo que pretenden que sea, en aras de reconocer y, entonces sí, intentar alcanzar el bien que realmente me importa y que, al menos por ahora, parece ser una pasiva tranquilidad...
Por supuesto, este intento por autoreconocerme, cuyos resultados, al parecer, no van acorde a las tendencias generales, si bien me va aislando, afortunadamente para esa, mi tranquilidad (y esto parece reafirmarme en esa búsqueda como señal de ir en la ruta correcta), tampoco me exige tratar de ser comprendido ni mucho menos apoyado, ni tratar de dar explicaciones o, menos aún, intentar siquiera imponer razones.
Quizás, como en este caso, las exponga en un foro público, pero siento yo que es más un ejercicio de autoapreciación que de exposición inquisidable o, mucho menos, inquisidora.

Así entonces, veo a Flo, no con rechazo sino como un ejemplo de un carácter distinto del mío, incluso envidiable, pero sólo en la medida en la que ella es capaz de soportar las consecuencias de su forma de ser, tal como yo, como todos, soportamos mejor las consecuencias de ser como somos que las de ser de otra manera. Porque quizás, finalmente sólo quizás, no sean tanto nuestros anhelos, sino nuestra sensibilidad a las consecuencias de nuestros actos, la que determina en gran medida, lo que vamos siendo por la vida...

Saludos... desde el abismo...
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domingo, 18 de abril de 2010

Dice aquí...

(De a lo que nos aferramos para mantenernos "a flote"...)

Firmin, continuación...

Dice aquí:

"Pero eso aún no lo sabíamos. Me refiero a lo de ir derechitos al olvido. A esa edad, uno piensa que todo es para siempre."

Así, sucede que cuando suceden "cosas", si no inevitables algunas, por lo menos frecuentes y, o usuales otras, indefectiblemente nos toman por sorpresa. El fin de una relación sentimental, el fin de una relación laboral (al inicio de esta, después de un tiempo, o después de una eternidad), la pérdida de habilidad física, un accidente, una enfermedad...
Dejar de creer en un columnista "infalible y destacado", en un escritor, en un político; dejar de creer en un maestro, en nuestros padres, en un ídolo deportivo; dejar de creer en la justicia, en el amor, dejar de creer en Dios...
Nos aferramos a una situación y la queremos prolongar por siempre. Escribe Proust:

"Quizá ese espanto que sentía yo -y sienten otras muchas personas- de dormir en una alcoba desconocida no sea sino la forma humildísima, oscura, orgánica, casi inconsciente, de esa rotunda negativa opuesta por las cosas que constituyen lo mejor de nuestra vida presente a la posibilidad de que revistamos mentalmente con nuestra aceptación la fórmula de un porvenir donde ya no figuran ellas; negativa que era también la base de aquel horror que tantas veces me inspiró la idea de que mis padres habrían de morirse algún día..."
.......................(Marcel Proust; En busca del tiempo perdido; A la sombra de las muchachas en flor)

Claro que es injusto decir que alguien se aferra a algo cuando todos, la verdad, nos aferramos a algo. Tal parece, y quizás sea así, que en el mar de la vida no es posible mantenerse a flote por sí mismo. Y los que pueden hacerlo (o aparentan poder hacerlo) sin ayuda, sin madero, son seres de una raza incomprendida o por lo menos inadvertida e incluso, a veces, despreciada; tachada moralmente de mediocre, conformista, improductiva, porque de entre la variedad de maderos para mantenerse a flote, resaltan, y se aprecian más, los que más tienden a "jalar" hacia arriba; hacia el "futuro permanente", hacia "la cima" de los valores tomados como "buenos". Son seres, además, que se dejan (o aparentan dejarse) voluntariamente a la deriva, a la inercia natural, normal e inevitable de las sombras, del anonimato, de la muerte. Porque "empezamos a morir desde el instante mismo en que empezamos a vivir" y lo demás es sólo la forma en que pasas, de suerte que cualquiera, cualquiera que sea, es igual de válida. Si pudiéramos asimilar esto, quizás todo sería más fácil... no lo se...

Saludos... desde el abismo...
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domingo, 11 de abril de 2010

Dice aquí...

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(De hasta dónde pueden llevarte los sueños...)

Firmin es un libro de Sam Savage, editado en México por Seix Barral.

Tierno, emotivo y deprimente; aunque este último adjetivo es evitado por los comentadores del libro en la contraportada, quizás por obvias razones, comerciales y obsesivas razones; porque el adjetivo deprimente simplemente no vende, y porque hay en estos tiempos una terca insistencia en "el deber" máximo y único de "ser feliz". Porque otra cosa es invariablemente un fracaso.
A pesar de todo, Firmin, quizás por su carácter de fábula, va teniendo buen éxito en los Estados Unidos, y se proyecta ya editarlo en diversos países del orbe. Enhorabuena.

No es el objetivo de esta serie revelar la historia ni mucho menos. En todo caso lo es llamar la atención de quien lea estas entradas para que conozcan la existencia de la obra y quizás, sólo quizás, se interesen en conseguirla para su completa lectura, recordando la máxima que dice que un libro tiene tantas versiones como individuos lo lean.
Así entonces, el presente es sólo un ejercicio, porque queda lejos de pretender ser una interpretación, un ejercicio pues, de desarrollo de ideas que me surgen con determinadas citas de la obra, que tendrán mucho que ver, si no es que todo que ver, con las literales "notas al margen" con las que he ido llenando, de un tiempo a la fecha, los libros que leo...
Al grano pues...

Dice aquí:

"Contemple usted al caballero de la Triste Figura: vanidoso, testarudo, apayasado, ingenuo hasta la ceguera, idealista hasta incurrir en lo grotesco... Lo cuan viene a ser como describirme a mí en pocas palabras. La verdad es que nunca he estado bien de la cabeza. Lo que pasa es que yo no ataco molinos de viento. Hago algo peor: sueño con atacar molinos de viento, estoy deseando atacar molinos de viento y a veces imagino que he atacado molinos de viento. Molinos de viento o molinos de cultura -digámoslo de una vez-, los más deleitables e inasibles de los objetos, trituradoras eróticas, molinitos lascivos de lujuria, factorías carnales de raros goces, fantasilandias de fornicadores frustrados, cuerpo mismo de las beldades. Y, al final, ¿cuál es la diferencia? Una causa perdida es una causa perdida."

Entre los múltiples elementos que componen el dinámico (siempre en movimiento) y caótico equilibrio de la personalidad humana, que se agregan, que se contraponen, que se complementan, que se obstruyen unos con otros, este fragmento me recuerda dos: el pragmatismo y la... ¿ensoñación?... jajaja...
Firmin comete el error, y yo creo que no es que voluntariamente decida cometerlo, sino que lo comete porque así es su... equilibrio... comete, o decide cometer pues el error de soñar más allá de sus posibilidades. Para bien, o para mal, lo reconoce y lo acepta, aunque esto no implica que por ello logre ninguna tranquilidad; mucho menos "su obligación" de "ser feliz".
Muchos dirán, y me dicen, que soñar más allá de las posibilidades no es un error, y salen con sus libritos de superación personal y me "demuestran" que "todo sueño es posible", que "no hay que darse por vencido", que "todo está en tu interior"... De acuerdo. No discutiré eso porque es un hecho que ha sucedido, y seguirá sucediendo, que "sin ser posible", alguien que "soñó" en volar ha logrado que la gente vuele... como las aves en los aviones... o en pedazos como en el Japón... Sólo diré que si bien nunca se sabe, si eres asiduo lector de este tipo de obras de superación, me parece, sin poderlo asegurar repito, que quién ha de asegurarlo eres tú, no debes leer Firmin. Nada más.
Ahora bien. Lo que llama mi atención, lo que me parece fascinante, lo que me despertó este fragmento, es que el ensueño y la practicidad al mismo tiempo se contraponen y se complementan... porque la grandeza de El Quijote es que en soñando no sólo soñaba, sino que llevaba al cabo su sueño (tal cual los genios inventores y descubridores, o quizás más que ellos)... Sin ser, ni estar, ni hacer, ni nada, El Quijote era... estaba... hacía... "Dichosos los locos de remate, porque de ellos, y sólo de ellos, es el único paraíso que existe".
Firmin, en cambio, sólo desarrolla la capacidad de soñar, o quizás sólo sueña sueños imposibles... No es, ni está, ni hace, ni nada... sólo sueña... pero, y he aquí lo fascinante, quizás su misma incapacidad es lo que potencia su capacidad de soñar... su incapacidad de hacer otra cosa, lo orillará, lo obligará a seguir lejos por el único camino posible... la imposibilidad... uuufff...

Saludos... desde el abismo...
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